Historia

 

Sus orígenes se remontan a la época de la dominación árabe. De hecho, su nombre “Faín” deriva de “aín”, palabra árabe que significa “fuente”, “agua”. Numerosas leyendas tienen su origen en esta mágica hacienda. El majestuoso ombú que flanquea la entrada tiene una misteriosa procedencia. Hace más de 500 años, siendo Faín Viejo residencia religiosa, llegó un fraile de allende los mares, cansado y enfermo, cayó muerto a las puertas de Faín. Lo enterraron allí mismo, y en su bolsillo traía la semilla del ombú. También, las crónicas de Arcos de la Frontera (Cádiz) donde se encuentra la hacienda, hablan del tesoro de Faín, escondido en la propiedad en barras de oro. Unos decían que existía una habitación subterránea debajo del patio, con columnas de oro, otros que estaba debajo de la cruz al lado del ombú. El famoso tesoro nunca ha sido encontrado.

En el transcurrir de los siglos, Faín Viejo ha experimentado numerosos cambios: monasterio, residencia de los Jesuitas, cárcel durante la invasión napoleónica, y desde el siglo XIX, una hacienda de olivar perteneciente a la familia de Ana Zalba, propietaria de Asiana, una sorprendente tienda de antigüedades orientales en Madrid, en cuyos espacios conviven los originales restaurantes Asiana y Next Door dirigidos por su hijo Jaime Renedo.

Ana Zalba ha llevado a cabo en los últimos años una importante restauración, que ha convertido a Faín Viejo en una espléndida y refinada casa de campo, manteniendo todo el sabor de la historia, pero combinándola con las comodidades modernas. Sus ambientes están decorados con antigüedades y obras de arte, y sus 5 hectáreas de jardines, llenas de olivos, naranjos, limoneros, higueras, granados y palmeras, conservan el sabor hispano-árabe así como su espléndida piscina y diferentes estanques.

Esta propiedad puede alquilarse durante todo el año, por un mínimo de 2 días. En ella usted puede organizar todo tipo de eventos, bodas, convenciones, presentaciones y pequeños congresos.

La hacienda cuenta con 10 dormitorios, 16 cuartos de baño, 2 comedores, grandes salones y salas de recepciones además de una sala de banquetes y un molino-museo.

Otras facilidades: Campo de golf de 18 hoyos a 100 metros. Excursiones a caballo. Excursiones por los pueblos blancos. Visita a bodegas.